sábado, 8 de mayo de 2010

Dialogo.

A: Hola Cecilia. ¿Cómo estás?
B: Hola Carmen. Muy bien. ¿Y tú? ¿Qué pasa, mi amiga?
A: Estoy estudiando para el examen de matemáticas. Y tú, ¿has estudiado para el examen de matemáticas?
B: Sí. Mi madre me forzó a estudiar.
A: ¿Tu madre te fuerzas a estudiar? Mis padres no hacen nada sobre mis estudies.
B: Mis padres esperan que yo tenga notas muy buenas. Si mi nota es menos de 90 tengo un castigo.
A: ¡Yech! Mis padres esperan que yo termina mi estudies. No tienen preocupación si mis notas son malas.
B: Jajaja. Tú eres afortunada. Tengo que estudiar todos los días.
A: Pobrecita. Jajaja.
B: Sí, tengo trabajar más, pero creo que voy tener notas más buenas que tuyas.
A: No te creo. Voy a tener notas muy buenas también. Yo no necesito que estudiar.
[Después de dos meses]
A: Hola Cecilia. ¿Has recibido tu boletín?
B: Hola Carmen. No ya he recibido. Voy a verlo ahora en Edline. ¿Y tú?
A: No ya he recibido tampoco. Vamos a verlos.
B: ¿Cómo son sus notas, Carmen?
A: No son buenas. Tengo 60’s y 70’s. ¿Y tú?
B: Mis notas son muy buenas. Tengo un 100 en español, y muchas 95.
A: Ah. ¡Muy bien! ¿Qué es tu secreto? ¿Por qué tienes notas buenas?
B: Creo que es porque yo estudio mucho porque mi madre me fuerza a estudiar. Tú eres inteligente, Carmen. Si estudiaras más entonces tenerías notas buenas también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario